El parto natural, sin medicación para el dolor, te permite controlar tu cuerpo al máximo posible, participar de forma activa durante todo el parto, y tener mínimas intervenciones de rutina en el proceso del nacimiento. Si optas por este camino, tendrás que aceptar el dolor y el malestar como parte integral de la experiencia de dar a luz. Pero con la preparación y el apoyo adecuados, probablemente te sentirás profundamente satisfecha con el parto natural.
Estos son los pros:
- La mayoría de las técnicas de parto natural no son invasivas, de modo que existen pocas posibilidades de daño o efectos secundarios para ti y para tu bebé.
- Muchas mujeres sienten intensamente su fortaleza durante el parto natural y se sienten realizadas después. Y a pesar de tener que soportar el dolor, muchas afirman que optarían por el parto sin medicación nuevamente la próxima vez. A algunas mujeres, sentir que controlan el proceso del parto personalmente les ayuda a disminuir la percepción del dolor.
- No se pierde la sensibilidad corporal ni la conciencia. Estarás despierta y activa durante todo el parto, con lo cual podrás moverte con mayor libertad, encontrar posiciones que te permitan estar más cómoda durante las contracciones y ayudar activamente en el proceso del nacimiento, cuando sea el momento de pujar para que salga tu bebé.
- Tu pareja se puede sentir muy involucrada en el proceso del parto, al trabajar contigo para ayudarte a sobrellevar el dolor.
- Por regla general, no te tienen que suministrar fluidos por vía intravenosa ni conectarte a máquinas para controlar a tu bebé, de modo que es fácil moverse. Puedes caminar si lo deseas, tomar una ducha o un baño, y usar el inodoro en lugar de la bacinilla de cama.
- Tienes menos probabilidades que las mujeres que reciben una anestesia epidural de necesitar Pitocina, de que se use una ventosa o un fórceps para extraer al bebé, o de que te pongan un catéter en la vejiga.
- Puedes practicar ejercicios respiratorios, visualización, y auto-hipnosis antes de que empiece el parto y utilizarlos nuevamente durante el mismo y después. Muchas madres recurren a técnicas de relajación en los primeros días de la lactancia, mientras enfrentan los malestares del posparto, o cuando cuidar a un recién nacido las hace sentirse particularmente estresadas.